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La influencia del agua en nuestro organismo

Los experimentos de Masura Emoto consisten en exponer agua, colocada en diversos recipientes, a diferentes palabras, dibujos o música, ya sea en términos positivos, o en negativos, y entonces congelarla y examinar la estética de los cristales resultantes mediante fotografías microscópicas.

Emoto se graduó en relaciones internacionales por la Universidad de Yokohama. Y también como doctor en medicina alternativa por la universidad abierta internacional de India, que no es una institución acreditada para expedir títulos válidos.

La teoría de Emoto consiste en que, según sus propias palabras: "El pensamiento humano, las palabras, la música, las etiquetas en los envases, influyen sobre el agua y ésta cambia a mejor absolutamente. Si el agua lo hace, nosotros que somos 70-80% agua deberíamos comportarnos igual. Debería usted aplicar mi teoría a su vida para mejorarla".

La prueba que aporta Emoto, para convencer a las personas sobre la validez de su teoría, es la superior belleza de los cristales de hielo extraídos de agua "no tratada" frente a la baja belleza de los de agua "tratada" en sus experimentos.

Las personas que creen en la teoría de Emoto, por tanto, aceptan que mentalmente o por la palabra se puede influir en la estructura o propiedades de una sustancia química como el agua. Y que dicha influencia (extraordinariamente positiva) pasaría del agua al cuerpo humano posteriormente al ingerirla.

Sin embargo, no existe ningún mecanismo conocido ni hipotético para que esto suceda, y Masaru Emoto no ha aportado ninguna prueba científica a favor. Por el contrario sí existen múltiples pruebas en contra, y por tanto esa afirmación, y derivadas, son consideradas por la ciencia como falsas. El agua no es influenciada en manera alguna por el pensamiento humano, la música o las palabras escritas en sus envases y no cambia en absoluto como respuesta a esas posibles influencias. Demostrar científicamente la teoría de Emoto implicaría que algunas bases de teorías probadas por innumerables pruebas experimentales replicadas por múltiples investigadores, como la Física y la Química modernas, son erróneas o están incompletas.

Según Emoto, dos envases de cristal iguales, conteniendo agua de una misma procedencia, a los que se le escriban la palabra "paz","gracias" o "guerra","idiota" en su exterior se comportarán al cabo de un tiempo de manera distinta. Cambiarán por ello. En el agua, los cristales de hielo obtenidos del bote "bien tratado" serán bellos y los cristales del bote "mal tratado" serán feos.

En muestras de agua congelada como las descritas o en un montón de nieve natural del tamaño de una gota hay muchos cristales, y la búsqueda, desplazando la cabeza del microscopio, puede producir tanto un grupo de fotos de cristales regulares y bellos como de cristales irregulares o amorfos. La creación de cristales de agua está dirigida por diversas leyes físicas conocidas por diversos estudios al respecto, pero la más mínima variación en valores puntuales de humedad, temperatura, vibración, y sus gradientes en el tiempo, lleva a cristales distintos. La propia física predice la aparición de infinitas formas distintas de cristales en muestras como las creadas, sin que para ello sea necesario nada más. Esta realidad demostrable que permite en la práctica tanto obtener cristales bonitos o cristales feos, de la misma muestra, sea cual sea ésta, por elección voluntaria del observador, en el mismo instante, es una de las explicaciones aportadas por la ciencia para explicar los resultados propuestos.

Se propone un ejemplo, perfectamente integrado en su teoría, y que Emoto mismo podría plantear, que muestra las enormes implicaciones de aceptarla como cierta sin pruebas concluyentes. Si usásemos para el experimento el vino usado en el sacramento católico de la eucaristía en vez de agua. La Iglesia dice que "el vino se convierte en la sangre de Cristo" en sentido figurado, simbólico, sin cambiar ni física ni químicamente, en una recreación del evento de la última cena. Emoto, al contrario, dice que el vino ha cambiado realmente y mediante la obtención de cristales del estado anterior y posterior a la consagración puede demostrar que el vino ha experimentado "variación en sus propiedades". Esto, inevitablemente, implicaría diversas conclusiones en las personas que creyeran probado el cambio. Un ejemplo menos llamativo de exactamente la misma idea, pero que no involucrase la religión, podría ser poner a dos botellas del mismo vino o de cualquier marca de agua una etiqueta de papel con palabras amables o no amables escritas en la misma y demostrar posteriormente, usando cristales de vino o de agua congelada, que el vino o el agua se ha "modificado" en virtud de ese tratamiento.

El sesgo cognitivo puede llevar fácilmente a malinterpretar los datos. Si la persona que toma las fotografías o la que evalúa su belleza sabe qué muestras de agua estuvieron expuestas a qué mensajes, sus emociones pueden distorsionar su elección. Este sesgo puede reducirse mediante experimentos de doble ciego. Mediante este método tanto el fotógrafo como quien examina la foto desempeñan su trabajo sin saber qué muestra estuvo expuesta a qué mensaje. Un experimento correctamente conducido requeriría comparar una muestra con otra muestra tratada idénticamente de todas las formas excepto de una. Si las muestras resultan ser diferentes, entonces sería posible atribuir la diferencia en los resultados a una diferencia en el tratamiento. Pero si hay múltiples diferencias en la forma en que se tratan las muestras entonces puede ser imposible determinar a partir del experimento si fue la exposición a los mensajes u otros factores los que causaron las diferencias en las muestras.

Emoto ha recibido críticas por no aplicar suficientes controles a sus experimentos y por no compartir suficientes detalles con la comunidad científica. Además, Emoto ha sido criticado por diseñar sus experimentos de forma que sea posible que el error humano influya en los descubrimientos.

En el trabajo diario del grupo, preferir la creatividad de los fotógrafos al rigor experimental es una política explícita de Emoto, quien reconoce que no es un científico y los fotógrafos reciben instrucciones de obtener las fotografías más placenteras.

James Randi, fundador de la Fundación Educativa James Randi, ofreció públicamente en 2003 a Emoto un millón de dólares si sus resultados se pueden reproducir en un estudio de doble ciego.

Emoto, en una entrada de octubre de 2007 en su blog, (que actualmente no esta operativa), admite que recibió la invitación de James Randi, pero que no contestó. También afirma que es imposible realizar un experimento científico que sea aprobado por los científicos. Dice que lo que está haciendo no se puede llamar ciencia, todavía. Que todavía está en el nivel de arte o fantasía. También dice que le gustaría que fuese probado por los científicos reales en un próximo futuro.

La fuente de información ha sido extraida de Wikipedia, y de su foro de discusión emitido en ella, entre los defensores y los detractores de Emoto, dónde evidentemente, por la orientación y explicación del texto, por ahora se llevan la palma los detractores.

Esta teoría no demostrable, por no disponer de pruebas apropiadas científicamente, no descarta la posibilidad, y expongo textualmente, de demostrar... que científicamente la teoría de Emoto implicaría que algunas bases de teorías probadas por innumerables pruebas experimentales replicadas por múltiples investigadores, como la Física y la Química modernas, son erróneas o están incompletas.

Al igual que ha sucedido con otras variantes de los estudios del universo en relación a la física, con la teoría de la relatividad, parecía que ya quedaba demostrado el funcionamiento del universo, al menos a gran escala. Pero con la aparición de la física cuántica, quedó demostrado que las pequeñas construcciones a nivel del átomo, tenían un funcionamiento completamente distinto y aleatorio, que sólo se ha podido demostrar en los últimos tiempos.

Lo que pretendo decir es que al igual que la existencia de Dios; todo queda supeditado a la fe, hasta que aparezcan, si es que aparecen, pruebas científicas que demuestren lo contrario.
Pero precisamente, al igual que la existencia de Dios y las cuestiones de fe, y cómo siempre he dicho... 'Si no haces daño a nadie y cada uno es libre de creer en lo que quiera, que daño hace creer en esta teoría'.
Sobre todo porque conocemos la efectividad del efecto placebo, sabemos del poder mental del autoconvencimiento. Tenemos pruebas de la existencia de la gente tóxica que provoca en uno deseos de venganza, de muerte e incluso de suicidio. Y hemos certificado la existencia de la gente que te agota mental o espiritualmente si estamos mucho tiempo a su lado.
Creo firmemente que no está de más, el poder creer en esta posibilidad, como lo que es, UNA BONITA POSIBILIDAD; y si nos equivocamos, no será en cualquier caso perjudicial para la salud, escribir palabras como AMOR, BONDAD o CARIÑO, en los envases que contiene por ejemplo, el agua que nos bebemos.

Simplemente hay mucho que ganar (si se confirmase la realidad de la teoría de Emoto) y poco que perder (de no suceder nunca esa posibilidad). En cualquier caso, puede que me arriesgue. Con temas así, sólo es cuestión de convencimiento, y al fin y al cabo, uno busca su felicidad y la de los suyos.

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