Hace más de 15 años, un chico decidió sacarse el carnet de conducir. Nunca tuvo una necesidad imperiosa de obtener el carnet, y abusaba demasiado de la confianza de su padre, que era quien generalmente acababa por acercarle donde necesitaba.
El caso, es que nunca se decidía a apuntarse en la autoescuela, y cuando lo pensaba, siempre se terminaban de confirmar sus peores presagios. No le apetecía en absoluto salir de su rutina y sus costumbres. Incluso aunque eso significase estar siempre dependiendo de terceras personas para desplazarse, incluso al trabajo. Y por supuesto, el inconveniente y la carga de trabajo que le asignaba, principalmente a su padre, o a algún amigo cuando decidían salir o dar una simple vuelta.
Un día, por eso del azar, cayo en sus manos un CD que narraba toda la teoría del código vial, para obtener el permiso de conducir de la 'clase B'. Decidió entonces escucharlo para ver si era ameno o por el contrario era demasiado pesado como para escucharlo realizando alguna que otra tarea. Y lo cierto es, que cuando estaba mas de 10 minutos oyéndolo, se le hacía muy monótono, con esas voces informáticas y casi robóticas que existían en las reproducciones automáticas de aquello entonces (nada que ver con muchas voces programadas de las de hoy en día).
Sin embargo, decidió escucharlo mientras se echaba la siesta, pues la duración del CD era de unos 45 minutos aproximadamente, y él se echaba a dormir durante una hora.
Todos los días, entonces, al salir del trabajo, donde realizaba un turno a jornada partida, y después de la comida, se echaba una siesta antes de volver al trabajo (eran otros tiempos, otras circunstancias y él era otra persona). Pero en esa siesta se ponía a escuchar el mencionado CD en un discman, que le habían regalado un par de años atrás, y que, por otro lado, ya no suponía ningún atractivo tecnológico, socialmente hablando.
Durante el primer cuarto de hora, escuchaba atento la reproducción del CD, pero poco a poco acababa por quedarse dormido, hasta que finalmente despertaba a la hora, con los auriculares en las orejas, y la reproducción acabada. Lo peor de aquello era sin duda el posible dolor de oreja que tenía, si por algún motivo, acababa la mayor parte de la siesta recostado sobre esa oreja en concreto. Pero a pesar de todo no suponía un obstáculo lo suficientemente importante cómo para dejar de realizar esa tarea, pues al fin y al cabo, sucedía mientras dormía.
Tras dos meses de escuchas del CD, terminó por abandonar la idea, porque en muchas ocasiones, al ser un período corto de sueño, en realidad, no terminaba de descansar, que era principalmente para lo que empezó a dormir sus habituales siestas.
Unos años más tarde, y ya viviendo con su maravillosa pareja, seguía sin apuntarse para obtener el carnet. Y ella, para darle una sorpresa, lo apunto a un curso intensivo, dónde podía conseguir sacarse el carnet en un mes aproximadamente. Historias aparte sobre la convulsión que supuso para él, tener que salir Fuera de su Zona de Confort (#FZC), podríamos decir, que tuvo que asumir el cambio, porque había muchos condicionantes externos, muy poderosos, aparte de la lógica necesidad de querer superar esa prueba pendiente en su vida.
Comenzó a acudir a la autoescuela, estudiando para el examen teórico y dando las clases oportunas. Cuando empezó con los tests, casi inmediatamente, rara vez obtenía más de 3 fallos. Y pronto se dio cuenta, que sin haber tocado un libro, sabía perfectamente de que le hablaban y que era exactamente lo que significaba cada norma o concepto. Con un poco de práctica, en menos de una semana, no tenía fallos en los tests. Finalmente se presentó a dicho examen teórico, y por supuesto, lo aprobó. Lo demás, no es trascendente para el resultado de esta publicación...
El caso, es que nunca se decidía a apuntarse en la autoescuela, y cuando lo pensaba, siempre se terminaban de confirmar sus peores presagios. No le apetecía en absoluto salir de su rutina y sus costumbres. Incluso aunque eso significase estar siempre dependiendo de terceras personas para desplazarse, incluso al trabajo. Y por supuesto, el inconveniente y la carga de trabajo que le asignaba, principalmente a su padre, o a algún amigo cuando decidían salir o dar una simple vuelta.
¿Te haces una idea de cómo se llamaba
la zona de dónde no le apetecía moverse,
incluso a pesar del atraso social, laboral
y personal que suponía en su vida?
Un día, por eso del azar, cayo en sus manos un CD que narraba toda la teoría del código vial, para obtener el permiso de conducir de la 'clase B'. Decidió entonces escucharlo para ver si era ameno o por el contrario era demasiado pesado como para escucharlo realizando alguna que otra tarea. Y lo cierto es, que cuando estaba mas de 10 minutos oyéndolo, se le hacía muy monótono, con esas voces informáticas y casi robóticas que existían en las reproducciones automáticas de aquello entonces (nada que ver con muchas voces programadas de las de hoy en día).
Sin embargo, decidió escucharlo mientras se echaba la siesta, pues la duración del CD era de unos 45 minutos aproximadamente, y él se echaba a dormir durante una hora.
Todos los días, entonces, al salir del trabajo, donde realizaba un turno a jornada partida, y después de la comida, se echaba una siesta antes de volver al trabajo (eran otros tiempos, otras circunstancias y él era otra persona). Pero en esa siesta se ponía a escuchar el mencionado CD en un discman, que le habían regalado un par de años atrás, y que, por otro lado, ya no suponía ningún atractivo tecnológico, socialmente hablando.
Durante el primer cuarto de hora, escuchaba atento la reproducción del CD, pero poco a poco acababa por quedarse dormido, hasta que finalmente despertaba a la hora, con los auriculares en las orejas, y la reproducción acabada. Lo peor de aquello era sin duda el posible dolor de oreja que tenía, si por algún motivo, acababa la mayor parte de la siesta recostado sobre esa oreja en concreto. Pero a pesar de todo no suponía un obstáculo lo suficientemente importante cómo para dejar de realizar esa tarea, pues al fin y al cabo, sucedía mientras dormía.
Tras dos meses de escuchas del CD, terminó por abandonar la idea, porque en muchas ocasiones, al ser un período corto de sueño, en realidad, no terminaba de descansar, que era principalmente para lo que empezó a dormir sus habituales siestas.
Unos años más tarde, y ya viviendo con su maravillosa pareja, seguía sin apuntarse para obtener el carnet. Y ella, para darle una sorpresa, lo apunto a un curso intensivo, dónde podía conseguir sacarse el carnet en un mes aproximadamente. Historias aparte sobre la convulsión que supuso para él, tener que salir Fuera de su Zona de Confort (#FZC), podríamos decir, que tuvo que asumir el cambio, porque había muchos condicionantes externos, muy poderosos, aparte de la lógica necesidad de querer superar esa prueba pendiente en su vida.
Comenzó a acudir a la autoescuela, estudiando para el examen teórico y dando las clases oportunas. Cuando empezó con los tests, casi inmediatamente, rara vez obtenía más de 3 fallos. Y pronto se dio cuenta, que sin haber tocado un libro, sabía perfectamente de que le hablaban y que era exactamente lo que significaba cada norma o concepto. Con un poco de práctica, en menos de una semana, no tenía fallos en los tests. Finalmente se presentó a dicho examen teórico, y por supuesto, lo aprobó. Lo demás, no es trascendente para el resultado de esta publicación...
Después de esta genuina historia, quiero que entiendas el concepto que justamente gira alrededor de esta publicación.
Aquello que este chico escuchó mientras dormía, lo trabajó de manera subconsciente. Por lo tanto, cada vez que dormía, la escucha del CD, se transformo en un proceso mental de trabajo de dicho subconsciente. Así, cuando de manera consciente trabajó todos estos conceptos, comprobó que todo estaba ya en su mente, que ya sabía justamente la materia que debía aprender.
Ese proceso mental subconsciente en el cual, consiguió interiorizar todo el temario, es la proclamada Autosugestión, pues fue, él mismo, quién sugestionó su cerebro; su subconsciente, para convertirse en un buen conductor.
Aún a día de hoy, mantiene prácticamente intactos dichos conocimientos. Además, estoy profunda y absolutamente convencido de su capacidad para aprobar un nuevo examen teórico, incluso después de tantos años, sin haber vuelto a trabajar dichos conceptos.
¿Que cómo estoy tan seguro de ello...? Porque ese chico, SOY YO.
Esta es una clara prueba del poder de la mente, y de cómo, se puede trabajar el subconsciente, para incidir sobre él, y conseguir cambios en nuestra manera de pensar y de actuar. Existen estudios sobre este tema, de carácter netamente científico, que no hace otra cosa que confirmar, todo aquello que durante años, nos ha presentado los numerosos estudios y aplicaciones de la meditación, la autoayuda a nivel cognitivo, la psicología, la metafísica e incluso la religión.
En próximas publicaciones hablaré de este tema, desarrollando por un lado, los conceptos del consciente, el inconsciente y el subconsciente; y por otro, la idea de cómo la mente y el cuerpo crean la propia realidad de tu vida. En este término quiero indicarte también, que realizaré el resumen (cómo ya he realizado con otros), de un libro, que puedo decir que me eligió a mi, en lugar de yo a él. El libro se llama 'Deja de ser tú' del carismático científico Joe Dispenza, y aunque la historia de cómo me eligió te la contaré cuando te hable del mismo, si que te adelanto, que tal y como publiqué en el post "Todo pasa por algo", las cosas llegan a tu vida justo cuando estás preparado para ellas.
No antes, nunca después...
Aquello que este chico escuchó mientras dormía, lo trabajó de manera subconsciente. Por lo tanto, cada vez que dormía, la escucha del CD, se transformo en un proceso mental de trabajo de dicho subconsciente. Así, cuando de manera consciente trabajó todos estos conceptos, comprobó que todo estaba ya en su mente, que ya sabía justamente la materia que debía aprender.
Ese proceso mental subconsciente en el cual, consiguió interiorizar todo el temario, es la proclamada Autosugestión, pues fue, él mismo, quién sugestionó su cerebro; su subconsciente, para convertirse en un buen conductor.
Aún a día de hoy, mantiene prácticamente intactos dichos conocimientos. Además, estoy profunda y absolutamente convencido de su capacidad para aprobar un nuevo examen teórico, incluso después de tantos años, sin haber vuelto a trabajar dichos conceptos.
¿Que cómo estoy tan seguro de ello...? Porque ese chico, SOY YO.
Esta es una clara prueba del poder de la mente, y de cómo, se puede trabajar el subconsciente, para incidir sobre él, y conseguir cambios en nuestra manera de pensar y de actuar. Existen estudios sobre este tema, de carácter netamente científico, que no hace otra cosa que confirmar, todo aquello que durante años, nos ha presentado los numerosos estudios y aplicaciones de la meditación, la autoayuda a nivel cognitivo, la psicología, la metafísica e incluso la religión.
En próximas publicaciones hablaré de este tema, desarrollando por un lado, los conceptos del consciente, el inconsciente y el subconsciente; y por otro, la idea de cómo la mente y el cuerpo crean la propia realidad de tu vida. En este término quiero indicarte también, que realizaré el resumen (cómo ya he realizado con otros), de un libro, que puedo decir que me eligió a mi, en lugar de yo a él. El libro se llama 'Deja de ser tú' del carismático científico Joe Dispenza, y aunque la historia de cómo me eligió te la contaré cuando te hable del mismo, si que te adelanto, que tal y como publiqué en el post "Todo pasa por algo", las cosas llegan a tu vida justo cuando estás preparado para ellas.
No antes, nunca después...
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FueradetuZonadeConfort - FZC
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